La industria farmacéutica europea se encuentra en estado de alerta debido a los aranceles impuestos por Estados Unidos. Los fabricantes expresan una profunda preocupación por los riesgos inminentes que estos gravámenes representan para la producción, la investigación y la atención a los pacientes en el continente.
Estos aranceles estadounidenses no son meramente una estrategia para generar ingresos para Washington. Su verdadero propósito es mucho más ambicioso: atraer activamente a las principales empresas farmacéuticas y sus operaciones completas hacia el territorio de los Estados Unidos, poniendo en riesgo la infraestructura y los empleos en Europa.

