Europa y Japón se preparan para iniciar una fase intensiva de operaciones con JT-60SA, un tokamak experimental clave para la fusión por confinamiento magnético, ubicado en Naka (Ibaraki). Esta nueva campaña, programada para finales de 2026, se extenderá por aproximadamente seis meses.
El objetivo no es generar electricidad directamente, sino llevar el sistema a condiciones extremas y de alto rendimiento. Estas pruebas son esenciales para el desarrollo de ITER y, posteriormente, de DEMO, la futura planta prototipo que aspira a integrar la energía de fusión en la red eléctrica.
JT-60SA marcó un hito en octubre de 2023 con la producción de su primer plasma, confirmando el funcionamiento integrado de sus complejos componentes: imanes superconductores, sistemas de vacío, control y seguridad. A partir de entonces, los esfuerzos se han centrado en transicionar de la fase de demostración a la investigación científica avanzada.
Este tokamak superconductivo es notable por su capacidad para generar pulsos prolongados y corrientes de plasma de hasta 5,5 megaamperios. Su diseño permite explorar diversas configuraciones de plasma, cruciales para el progreso de futuros reactores de fusión.
En marzo de 2026, se reinició la fase de «puesta en marcha integrada» después de implementar mejoras y realizar verificaciones exhaustivas. Este proceso deliberadamente lento garantiza que todos los subsistemas, interbloqueos y controles funcionen correctamente antes de reanudar las descargas de plasma de forma regular.
Un Laboratorio de Pruebas Crucial
El objetivo principal de esta etapa es someter a JT-60SA a condiciones de operación más demandantes y estables, incrementando la duración de los pulsos y la intensidad de las corrientes. Esto es fundamental para definir estrategias prácticas que permitan confinar el plasma de manera eficaz, minimizando el desgaste de los materiales del reactor.
Alcanzar estas condiciones avanzadas requiere una monitorización precisa e invasiva del plasma. Por ello, se está mejorando la instrumentación, destacando el diagnóstico por dispersión Thomson, una técnica vital para medir la temperatura y densidad electrónica mediante la luz láser dispersada.
EUROfusion informa que JT-60SA integrará subsistemas de «núcleo» y «borde», con una significativa contribución europea en el desarrollo de la sección del borde. Esta zona periférica es de suma importancia, ya que es crítica para el control del calor y la gestión de impurezas que podrían comprometer la estabilidad del plasma.
La temporalidad de este proyecto es crucial, ya que coincide con las revisiones fundamentales de ITER. La coordinación es estrecha y explícita: la organización de ITER participa activamente en la definición de los escenarios de prueba para JT-60SA, garantizando que los hallazgos sean directamente aplicables y transferibles a su propio proyecto.
En esencia, JT-60SA opera como un banco de pruebas altamente flexible. Permite la exploración de diversas estrategias de control, perfiles de corriente y estudios de estabilidad en un dispositivo de gran tamaño, pero más manejable que ITER. Esta particularidad lo posiciona como un «satélite» científico con un impacto directo y significativo.
Si la campaña programada para finales de 2026 resulta exitosa, el logro no será un avance de ciencia ficción, sino un valioso conjunto de datos y técnicas de control. Estos recursos están diseñados para minimizar las incertidumbres en el desarrollo de ITER, facilitando una ingeniería más predecible y reproducible.

