La economía de Corea del Sur depende en gran medida del suministro de petróleo crudo, que tradicionalmente se transporta a través del Estrecho de Ormuz. Dada esta fuerte dependencia, Corea del Sur busca ahora asegurar rutas de transporte alternativas, incluyendo aquellas que pasarían por el Mar Rojo, con el fin de fortalecer su seguridad energética y reducir riesgos.

