Los testamentos se presenta como la esperada continuación del distópico universo iniciado por la aclamada serie El cuento de la criada. Más allá de ser una secuela, ofrece una visión más profunda y detallada del sombrío régimen teocrático de Gilead. La trama no se limita a examinar el espeluznante entramado legal y cultural que despojó a las mujeres de sus derechos, sino que también aborda cómo este mundo de pesadilla se convirtió en un adversario de toda forma de libertad, explorando este giro de manera minuciosa.
Basada en la novela homónima de Margaret Atwood, publicada en 2019, la producción ahonda en el régimen teocrático a través de una lente generacional distinta, distanciándose del protagonismo de June Osborne. Bajo la dirección creativa de Bruce Miller, quien lideró la serie original, esta adaptación busca expandir el universo de la franquicia, manteniendo su atmósfera opresiva y su comentario social. Crucialmente, logra algo que El cuento de la criada no alcanzó por completo: demostrar que Gilead es derrotable.
La historia se sitúa cinco años después del final de la sexta temporada de la serie original. Este salto temporal permite observar un Gilead más institucionalizado pero a la vez vulnerable a las fisuras internas, producto de la corrupción y la resistencia clandestina. Por lo tanto, el argumento ya no se centra exclusivamente en la supervivencia individual de una mujer adulta, sino en el destino entrelazado de tres protagonistas con visiones opuestas del régimen.
Terror, miedo y redención en ‘Los testamentos’
Los testamentos evita ser meramente una secuela espiritual de la historia original, desarrollando su propio mundo. Desde su inicio, la producción muestra cómo el paso del tiempo no solo erosiona el sistema político de Gilead, sino que también sacude las bases de las creencias colectivas que sustentan su violento gobierno dictatorial. Así, la trama explora la idea de que todo régimen opresor genera una resistencia que le enfrenta con sus propias armas de violencia, una lucha total que deja víctimas en ambos bandos.
Como el libro en el que se basa, la serie mantiene sus conexiones con el universo original. Un pilar fundamental del elenco es el regreso de Ann Dowd en el papel de Tía Lydia. En esta etapa de la historia de Gilead, el personaje revela una faceta más compleja y ambigua. Tras décadas de servir al sistema con crueldad, Lydia comienza a recopilar secretos comprometedores sobre los comandantes para asegurar su propia supervivencia y, posiblemente, orquestar la caída de Gilead desde dentro. Su testamento se convierte en la crónica de una mujer que conoce los pecados del régimen mejor que nadie y decide usarlos como arma.
Una joven heroína para una historia complicada
Los testamentos también se enfoca en la vida cotidiana dentro del propio estado represor. Para ello, la serie pone el foco en Agnes (interpretada por Chase Infiniti), quien representa a las Hijas de Gilead: la primera generación de niñas criadas enteramente bajo la doctrina represora del Estado totalitario. Agnes es una versión joven de Hannah, la hija mayor de June, que ha crecido en el seno de familias de comandantes, ajena a su verdadero origen. A través de sus ojos, la serie explora la educación de las niñas en la Escuela Vidala, donde son preparadas para ser esposas dóciles bajo la estricta supervisión de las Tías, mientras empiezan a surgir dudas sobre la justicia de su mundo.
Paralelamente, la serie sigue a Daisy (interpretada por Lucy Halliday), la hija menor de June. Daisy vive en Canadá bajo una identidad falsa, protegida por miembros de la resistencia de Mayday, sin saber que es el símbolo de esperanza más buscado por los agentes de Gilead. Sin embargo, una tragedia la impulsa a descubrir su pasado, llevándola a infiltrarse en territorio enemigo como una Chica Perla, es decir, misioneras que el régimen envía al extranjero para atraer conversos.
La serie promete profundizar en la Escuela Vidala, un escenario clave donde se muestra cómo el régimen adoctrina a la nueva generación de mujeres de élite. A diferencia del horror físico directo de El cuento de la criada, en Los testamentos el conflicto es psicológico y social. Se explora la competencia entre las jóvenes de clase alta del estado y el miedo al matrimonio forzado, revelando que las mujeres que las precedieron sufrieron atrocidades que ellas consideraban meros mitos o castigos divinos justificados.
Diez capítulos para luchar por la libertad
La primera temporada de Los testamentos consta de 10 episodios, que se estrenarán semanalmente tras un lanzamiento inicial de tres capítulos el 8 de abril de 2026. Aunque es una secuela directa, los creadores han destacado que la serie posee una identidad propia y puede ser comprendida incluso por espectadores que no hayan visto las seis temporadas anteriores de El cuento de la criada.
No obstante, las conexiones emocionales con June Osborne y su lucha por recuperar a sus hijas actúan como el motor invisible de gran parte del conflicto. La serie no solo busca cerrar los cabos sueltos sobre el destino final de Gilead, sino también reflexionar sobre cómo los regímenes autoritarios son, en última instancia, socavados por la misma juventud que intentaron moldear a su imagen y semejanza.
¿De qué va ‘Los testamentos’?: La secuela de ‘El cuento de la criada’
La serie ‘Los testamentos’ es la continuación directa de ‘El cuento de la criada’, basada en la novela de Margaret Atwood. Ambientada 5 años después de la serie original, explora el régimen teocrático de Gilead a través de tres protagonistas con perspectivas distintas. La trama se enfoca en las grietas internas del sistema, la resistencia clandestina y el destino de las nuevas generaciones criadas bajo la opresión. Tía Lydia, Agnes y Daisy son personajes clave en esta nueva etapa que busca demostrar la posibilidad de derrotar a Gilead.

