La creciente concentración de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera está desencadenando una significativa transformación en los paisajes terrestres. Este fenómeno se conoce como ‘reverdecimiento global’, caracterizado por una mayor densidad y exuberancia de la vegetación. Sorprendentemente, este cambio se observa incluso en áreas que históricamente han sido áridas, donde la vida vegetal florece con renovado vigor. Además, este incremento de CO2 contribuye a alargar notablemente las temporadas de crecimiento en numerosas regiones del planeta, alterando los ciclos ecológicos habituales.
El ‘cinturón verde’ de la Tierra se desplaza: la vegetación se vuelve más exuberante en zonas que antes eran áridas

