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El Domo de Runit: La Tumba Nuclear que Supera a Chernóbil y Fukushima, Amenazada por Fugas y el Cambio Climático

En una pequeña isla del atolón de Enewetak, en las Islas Marshall, se erige un sombrío legado de la Guerra Fría: el Runit Dome. Este «sarcófago» de hormigón resguarda residuos radiactivos provenientes de las pruebas nucleares realizadas por Estados Unidos. Su estado actual ha vuelto a captar la atención mundial.

La génesis de este sitio se remonta al 5 de mayo de 1958, cuando el ensayo nuclear «Cactus» creó un vasto cráter en Runit con una explosión de 18 kilotones. A finales de la década de 1970, este cráter fue rellenado con tierras y escombros altamente contaminados, para luego ser sellado con la cúpula que hoy conocemos.

Sin embargo, esta solución fue concebida con una vida útil limitada. La estructura, de aproximadamente 115 metros de diámetro, fue construida entre 1977 y 1980 sobre un lecho de coral poroso. Alberga decenas de miles de toneladas de material radiactivo, incluyendo plutonio.

Lo más alarmante, según señalan diversos estudios, es que el cráter no posee un revestimiento impermeable. Esto permite que el agua subterránea fluya libremente, entrando y saliendo con las mareas. En esencia, el océano puede interactuar directamente con los desechos enterrados, incluso sin la presencia de grietas.

La situación se agrava con la aparición de fisuras visibles, generando una profunda inquietud. La química Ivana Nikolic-Hughes (Columbia) reportó haber observado estas grietas en 2018 durante la recolección de muestras, y advierte sobre el peligro que representa la combinación del aumento del nivel del mar con tormentas cada vez más intensas.

Desplazamientos de población y el futuro incierto

La percepción del riesgo varía. Ken Buesseler (Woods Hole), especialista en radiactividad marina, ha argumentado que, por ahora, el domo constituye una fuente de contaminación «relativamente menor» en comparación con la ya existente en el atolón. No obstante, subraya que la evolución futura del problema dependerá críticamente del comportamiento del mar.

Esta dualidad entre la contaminación preexistente y el potencial de empeoramiento se refleja en informes oficiales. Un documento de la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno (GAO) recuerda que el Departamento de Energía ha sostenido que las posibles fugas actuales del domo no serían la principal fuente de exposición radiactiva, dadas otras fuentes ya presentes.

El escenario se complica con el cambio climático. Un informe al Congreso, elaborado en colaboración con el Pacific Northwest National Laboratory, analiza cómo el ascenso del nivel del mar y las fuertes marejadas podrían redistribuir los radionúclidos y potenciar la movilidad del agua dentro y alrededor de la estructura.

En un contexto tan precario, cada centímetro cuenta: gran parte de Runit se eleva apenas dos metros sobre el nivel del mar. Los medios científicos lo han descrito gráficamente como un «cofre» de hormigón posado donde el océano avanza inexorablemente.

Además, el legado de las pruebas nucleares provocó el desplazamiento de comunidades enteras durante generaciones. Hoy, la crisis climática amenaza con forzar nuevas migraciones. Surge la pregunta fundamental: ¿Quién asumirá los costos de la vigilancia y quién determinará qué nivel de riesgo es «aceptable»?

By Артём Науменко

Артём Науменко - петербургский журналист, освещающий темы науки, общества и технологий. Автор популярного цикла статей о российских научных достижениях.

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