
Cuando el cohete SLS despegó llevando a la tripulación de Artemis II hacia la Luna, la misión incluía un equipo poco convencional para el espacio: cuatro smartphones. Lejos de ser utilizados para comunicaciones personales o entretenimiento, estos dispositivos tenían un objetivo crucial: documentar el viaje de una forma más íntima y personal. El protagonista de esta iniciativa fue el iPhone 17 Pro Max, destacándose como el primer teléfono móvil oficialmente homologado para un uso prolongado en órbita y más allá.
Meses antes del lanzamiento, Jared Isaacman, administrador de la NASA, confirmó que los miembros de la tripulación tendrían la autorización para llevar consigo los smartphones más modernos disponibles. Su visión era empoderar a los equipos para «capturar momentos especiales para sus familias y compartir imágenes y vídeos inspiradores con el mundo».
Lo que no se reveló inicialmente fue el exhaustivo proceso de certificación que la NASA llevó a cabo para garantizar que el iPhone 17 Pro Max no representara ningún riesgo para la seguridad de los astronautas. Este meticuloso proceso, dividido en cuatro fases, evaluó desde los materiales de fabricación del hardware hasta los posibles peligros que un dispositivo móvil podría generar dentro de una cápsula sellada en las condiciones de microgravedad del espacio.

Desde el principio, la NASA impuso restricciones estrictas sobre el uso de los dispositivos. Los iPhone estaban destinados únicamente para la captura de fotos y vídeos, con la conectividad a internet y a redes Bluetooth completamente deshabilitada. Bajo estas condiciones, los astronautas Reid Wiseman y Christina Koch se encargaron de registrar la misión desde el interior de la cápsula. Ambos utilizaron la cámara frontal de 18 megapíxeles, tomando las imágenes a través de la ventana principal de la Orion, con los ajustes de cámara configurados en sus valores predeterminados de focal y exposición.


Las Cámaras del iPhone 17 Pro Max en el Contexto Espacial
La cámara del iPhone 17 Pro Max representa uno de los avances más notables en la historia reciente de la línea Pro. El módulo trasero incorpora tres sensores de 48 MP en un sistema que Apple denomina «48MP Pro Fusion camera». Este incluye una cámara principal con apertura f/1.78, un ultra gran angular con f/2.2 y un teleobjetivo que alcanza una focal equivalente a 100 mm con apertura f/2.8.
A pesar de la formidable potencia de la cámara principal, las imágenes más impactantes que han circulado hasta ahora son, curiosamente, los selfies. Estos fueron capturados con el sensor frontal de 18 MP, que cuenta con la tecnología «Encuadre Centrado», diseñada para mantener a las personas perfectamente encuadradas en la imagen, ya sea en formato vertical u horizontal, sin necesidad de mover el teléfono.

Según un análisis de los datos fotográficos disponibles en la web de la NASA, los astronautas no realizaron numerosos ajustes manuales al tomar las imágenes. Esto sugiere que las impresionantes fotografías publicadas hasta el momento, capturadas con el iPhone 17 Pro Max, aprovechan en gran medida la configuración predeterminada del dispositivo.
Aunque Apple no participó formalmente en el proceso de aprobación, la compañía ha destacado que esta misión marca un hito significativo: es la primera vez que un iPhone ha sido certificado completamente para su uso extendido tanto en órbita como en el espacio más allá.
Es importante señalar que, además del iPhone 17 Pro Max, la tripulación de Artemis II llevó consigo otras cámaras certificadas por la NASA para la documentación científica y técnica. Entre ellas se encontraban la Nikon D5, un modelo ya familiar en la Estación Espacial Internacional, y la GoPro Hero 11 Black, utilizada específicamente para capturar secuencias dinámicas y registrar procedimientos técnicos de la misión.

