España se encuentra en una situación crítica respecto a sus necesidades energéticas, particularmente en lo que concierne al gas natural licuado (GNL), un componente químico esencial para su matriz energética. La dependencia de este recurso se ve agravada por el reducido número de mercados de los que puede importarlo, lo que representa un desafío estratégico más allá del petróleo y las rutas clave como el estrecho de Ormuz.
España necesita otro recurso que pasa por Ormuz más que el petróleo: el químico del que depende nuestra energía

