Este sorprendente descubrimiento subraya una preocupante tendencia a nivel global: la creciente presencia de drogas y productos farmacéuticos en los ecosistemas marinos. Sustancias como la cocaína ya no son ajenas a la fauna marina; su detección no solo afecta directamente a las especies que las ingieren, sino que también posee el potencial de ascender peligrosamente por la cadena trófica, alcanzando a los depredadores superiores y alterando el delicado equilibrio de los ecosistemas marinos.
Impactante hallazgo: Un tercio de los tiburones en una isla cercana a EE. UU. dan positivo en sustancias estimulantes

