La misión Artemis II marca un hito histórico, retornando a la humanidad a la órbita lunar tras más de medio siglo. A pesar de que la NASA difunde la retransmisión en directo del sobrevuelo de la tripulación de Orion en 4K a través de YouTube y otras vías, es evidente que el metraje recibido directamente desde la nave presenta una calidad de imagen considerablemente inferior. Este fenómeno tiene una explicación técnica de gran interés.
Recibir imágenes en tiempo real desde una distancia que supera los 400.000 kilómetros de nuestro planeta constituye, sin duda, una hazaña tecnológica impresionante. No obstante, esta capacidad está sujeta a restricciones técnicas que impiden la obtención de una señal de vídeo de alta definición en la actualidad.
La explicación a esta circunstancia radica en la infraestructura de comunicación empleada por la NASA para conectar a la tripulación de Artemis II con el control de misión. Se utilizan dos redes principales: la ‘Near Earth Network’ (Red de Espacio Cercano), destinada a las comunicaciones en las proximidades de nuestro planeta, y la ‘Deep Space Network’ (Red del Espacio Profundo).
Esta última, crucial para misiones lejanas, se compone de tres complejos de antenas estratégicamente distribuidos en California (Estados Unidos), Canberra (Australia) y Madrid (España). La transmisión de imágenes, datos de telemetría y comunicaciones por radio durante el sobrevuelo lunar de Artemis II se gestiona íntegramente a través de la Red del Espacio Profundo.
Esta dependencia por sí misma ya limita el ancho de banda disponible para el vídeo. Sin embargo, Artemis II comparte esta infraestructura con numerosas otras misiones. Vehículos exploradores en Marte y diversas sondas no tripuladas diseminadas por el espacio también utilizan estas mismas antenas para comunicarse con la Tierra, generando un ‘cuello de botella’ debido al uso compartido de la red.
Factores clave que limitan la calidad de imagen de los vídeos de Artemis II
En resumen, la calidad de la transmisión de vídeo de Artemis II se ve restringida por múltiples elementos. Entre los más significativos se encuentran las limitaciones inherentes a la Red del Espacio Profundo, la considerable distancia entre la Tierra y la nave, y la necesidad de priorizar el envío de otros datos esenciales como telemetría, información de sistemas y soporte vital, todo a través de la misma infraestructura.
Cabe destacar que Artemis II incorpora un sistema de comunicación experimental basado en luz infrarroja, capaz de transferir un volumen de datos significativamente mayor y a mayor velocidad. Desde el inicio de su trayectoria hacia la Luna, los astronautas han logrado enviar más de 100 GB de información a través de este método.
Sin embargo, este avanzado sistema no es viable para la transmisión de vídeo del sobrevuelo lunar debido a ciertas restricciones. Su uso se limita al horario nocturno, ya que la luz solar interfiere con la señal. Además, el equipo está orientado en una dirección que no coincide con la vista de las ventanas de Orion hacia la superficie lunar, impidiendo su uso para capturas visuales en tiempo real durante las observaciones críticas de la tripulación.
La NASA tiene como objetivo mejorar drásticamente la calidad de las transmisiones de vídeo en futuras misiones lunares. Con este fin, ya ha adjudicado un contrato para el establecimiento de una constelación de satélites en órbita lunar que actuarán como repetidores. Esta iniciativa no solo busca optimizar las comunicaciones a larga distancia, sino también facilitar la gestión de sistemas de aterrizaje, tanto tripulados como robóticos.
Se espera que el primer satélite de esta constelación sea desplegado a finales de este año por la empresa Intuitive Machines, que planea lanzar un total de cinco unidades. La meta es que estén operativos para la misión Artemis III, prevista para 2027, cuando los astronautas volverán a pisar la Luna. Mientras tanto, seguiremos apreciando los logros de Artemis II, incluso si las imágenes resultan algo pixeladas. Todas las fotografías y vídeos capturados por los astronautas con sus dispositivos se publican en la galería oficial de la NASA.

