El derretimiento del hielo, impulsado significativamente por la actividad humana, está provocando una redistribución masiva del agua hacia el ecuador. Este desplazamiento de masa afecta directamente la rotación de nuestro planeta, causando una ligera ralentización. Los científicos han logrado cuantificar este efecto, observando que la duración del día se alarga aproximadamente 1,33 milisegundos por siglo. Este fenómeno no es solo una curiosidad geofísica, sino una huella climática medible que evidencia el impacto de la humanidad en los procesos fundamentales de la Tierra.
Los científicos creen que los días en la Tierra se están haciendo más largos: los humanos tienen parte de culpa

