
Estados Unidos representa uno de los mercados de crecimiento más cruciales y significativos para Mercedes-Benz. Con una estrategia ambiciosa que incluye la introducción de vehículos SUV completamente renovados y la inyección de considerables inversiones adicionales, el consorcio busca no solo asegurar un cambio de rumbo positivo en sus operaciones, sino también enviar una clara señal y un mensaje estratégico a la Casa Blanca.

