
La que fuera una alianza idílica, la relación entre Microsoft y OpenAI, alguna vez inseparables, se torna tensa y posiblemente tóxica debido a la feroz competencia en el campo de la IA. Lo que comenzó como una colaboración de beneficio mutuo, ahora podría culminar en acciones legales.
Al inicio de la carrera por la IA, Microsoft y OpenAI forjaron un acuerdo estratégico que benefició a ambas partes: Microsoft aportó su capacidad de procesamiento y solidez financiera, mientras que OpenAI proveyó algunos de los modelos de IA generativa más avanzados del mercado. Juntos recorrieron los primeros pasos de esta frenética contienda. Ahora, esta colaboración está en riesgo de finalizar.
Según el Financial Times, Microsoft amenaza con demandar a OpenAI, su reciente aliado clave en la carrera de la IA, debido a un importante acuerdo entre OpenAI y Amazon, uno de los mayores competidores de Microsoft en la nube. El acuerdo, anunciado el mes pasado, establece una alianza entre Amazon y OpenAI valorada en 50 mil millones de dólares, lo que para Microsoft representa una flagrante violación de su pacto de exclusividad.
Microsoft tiene mucho que perder con el acuerdo entre OpenAI y Amazon

El año pasado, OpenAI y Microsoft acordaron que, si bien OpenAI podía diversificar el alojamiento de sus productos en nubes distintas a las de Microsoft, esta última mantenía una ventaja crucial: todas las llamadas a los modelos de OpenAI debían enrutarse exclusivamente a través de Microsoft Azure. Esto aseguraba que, sin importar cuánto creciera OpenAI, Azure seguiría siendo la plataforma predeterminada para todo el tráfico de la IA.
Sin embargo, el acuerdo entre OpenAI y Amazon convierte a esta última en el distribuidor exclusivo de servicios en la nube de terceros para la nueva plataforma empresarial de OpenAI, ‘Frontier’, a través de un entorno alojado en Amazon Bedrock. Esto, aparentemente, permite eludir la cláusula inquebrantable con Microsoft, presentando la nueva solución como algo diferente.
Aquí radica el problema. Microsoft argumenta que, independientemente de cómo Amazon y OpenAI clasifiquen la arquitectura de este nuevo sistema, una solución de esta escala sin depender de las llamadas a la API subyacente (sobre las cuales Microsoft tiene exclusividad) es prácticamente inviable y, por lo tanto, vulnera el acuerdo.
Ahora queda por ver qué deciden los tribunales si el asunto avanza. Si Microsoft no obtiene una resolución favorable, podría perder una influencia considerable sobre OpenAI, abriendo la puerta a una mayor diversificación de las nubes utilizadas por esta última y, por ende, a una mayor competitividad en un mercado frenético.

