Los cuervos demuestran una sofisticada estrategia que va más allá de la dependencia constante de los lobos. En el Parque Nacional de Yellowstone, estas aves memorizan meticulosamente las zonas donde los lobos cazan con mayor frecuencia. Observan los patrones de caza de los cánidos y, basándose en esta información, regresan a esos lugares días o incluso meses después, anticipando y aprovechando futuras oportunidades de alimento. Esta habilidad subraya su inteligencia y capacidad para crear mapas mentales complejos de su entorno.
Ni carroñeros ni humanos: los cuervos siguen a los lobos más de 150 km para trazar un mapa mental de comida futura

