Cuando los empleados se desconectan internamente de su trabajo y renuncian de manera silenciosa, los líderes son quienes más sufren las consecuencias directas de esta situación. Surge una pregunta crucial para los directivos: ¿hasta qué punto deben resignarse a tolerar la negación constante de desempeño y el ambiente laboral viciado que esto genera en el equipo?
Quiet Quitting: ‘Hay personas a las que hay que dar por perdidas’ – Gerentes relatan su día a día con la desmotivación

