Las redes de IPTV ilegales que ofrecen contenido de pago, como partidos de fútbol, parecen estar bajo escrutinio con el caso de «Dash». Este individuo, cuyo nombre real es Amir Z., es considerado el cerebro detrás de la organización de contenido ilegal más importante de Europa. Aunque su nombre no sea familiar para muchos, su servicio RapidIPTV, que operó durante más de seis años, sí lo es. La Policía Nacional lo detuvo en 2020, y recientemente se ha conocido la resolución judicial de su caso.
RapidIPTV, aunque ya no está en funcionamiento, fue durante años una fuente principal de contenido pirateado en Europa. Ofrecía acceso a más de 40.000 canales de pago de todo el mundo, incluyendo importantes eventos deportivos y programas de plataformas como Sony, Warner y Amazon.
Se estima que RapidIPTV contaba con más de 2 millones de usuarios activos. Estos suscriptores pagaban por listas de canales M3U ilegales que luego visualizaban en dispositivos como Smart TVs, Amazon Fire TV u otros aparatos modificados. El atractivo principal era un catálogo inmenso a un precio muy reducido, permitiendo incluso ver partidos de fútbol en directo y en múltiples idiomas.
La infraestructura de RapidIPTV era compleja, utilizando listas M3U y servidores privados distribuidos en más de 13 países. Dash no emitía directamente desde una web, sino que proporcionaba enlaces para acceder a canales a través de servicios de IPTV que parecían legítimos. La Policía Nacional estima que esta operación generó beneficios superiores a los 15 millones de euros en seis años, pero la actividad ha llegado a su fin.

Las IPTV ilegales podrían frenar tras esta sentencia
Al igual que sucedió con las páginas web de películas gratuitas en el pasado, una sentencia firme, una multa considerable y una pena de prisión pueden ser suficientes para afectar este tipo de negocios. Ante el actual foco de las autoridades sobre las redes de IPTV, el caso de RapidIPTV podría servir como advertencia para que otras operaciones similares decidan cesar su actividad a tiempo.
Recientemente, se ha conocido que Dash ha sido condenado a poco más de dos años de cárcel y a una multa de 8 millones de euros. Si bien estas cifras son significativas, representan una reducción considerable respecto a lo solicitado inicialmente por la fiscalía, que pedía 70 millones de euros y 22 años de prisión. Además de la multa, se han dictaminado indemnizaciones de hasta 12 millones de euros para las empresas afectadas.
Independientemente de su impacto a largo plazo, lo cierto es que las autoridades están persiguiendo activamente las redes de IPTV ilegales y han logrado desmantelar una de las más importantes a nivel mundial.

