La teoría de la autora postula que la conciencia es una propiedad fundamental, no un mero producto cerebral, y que el cerebro funciona como su expresión localizada. Esta visión entrelaza principios de la física de campos con conceptos de la filosofía no dual, ofreciendo una perspectiva novedosa sobre la continuidad de la conciencia.
Según una física sueca, la conciencia humana perdura en el universo tras la muerte

