Los efectos visuales tienen el poder de realzar significativamente la calidad de una película cuando se ejecutan correctamente. Sin embargo, también pueden perjudicar por completo la experiencia cinematográfica si su ejecución es deficiente. Por ello, este es uno de los departamentos más cruciales en la producción de cualquier proyecto con un presupuesto considerable.
En la actualidad, es fácil encontrar innumerables ejemplos de ambos extremos del espectro. Desde Avatar o los impresionantes efectos visuales de la saga Piratas del Caribe hasta la inquietante Cats, el CGI se ha convertido en un componente esencial capaz de transformar la percepción que los espectadores tienen de una película. De hecho, algunos títulos pueden perdurar en la historia precisamente por este motivo, ya sea para bien o para mal.
En lo que respecta a los efectos especiales de baja calidad, varios filmes han visto cómo su pobre ejecución (a menudo debido a limitaciones presupuestarias o de tiempo para que el equipo pueda perfeccionarlos) se ha convertido en su triste legado. A continuación, presentamos 5 ejemplos de películas muy conocidas que ahora se recuerdan principalmente por su deficiente CGI.
Tiburón 3D
El CGI de baja calidad de la saga Sharknado es ampliamente reconocido, hasta el punto de ser parte integral de su estética «cutre». Sin embargo, una película anterior dentro del género sentó un precedente. Nos referimos a Tiburón 3D, la secuela del clásico de Steven Spielberg. Los efectos especiales son lamentables; las criaturas parecen simplemente pegadas al resto de la filmación, sin ninguna corrección de color o iluminación para integrarlas. Aunque era 1983, esto no justifica un resultado tan desastroso.
Muere otro día
La saga 007 también cuenta con uno de los peores ejemplos de uso de efectos especiales del siglo XXI. En Muere otro día, a pesar de presentar ideas narrativas interesantes y ser disfrutable para los seguidores del agente secreto, contiene secuencias difíciles de ver. El ejemplo más notable es la escena en la que James Bond surfea una gran ola. Parece sacada de un videojuego de la época, cuando los gráficos estaban lejos de ser realistas.
The Flash
Por supuesto, una lista así no estaría completa sin mencionar el Universo Extendido de DC. Si bien algunas de sus películas ostentan efectos especiales aceptables, otras son una afrenta a los fans y a los artistas de CGI. El caso más sonado fue la eliminación digital del bigote de Henry Cavill en La Liga de la Justicia. No obstante, lo de la película de The Flash es aún peor. Cada escena dentro de la Speed Force es más terrible que la anterior, culminando en un final multiversal visualmente espantoso.
Ant-Man y la Avispa: Quantumanía
Si mencionamos DC, debemos incluir a Marvel, que en los últimos años ha dejado mucho que desear en cuanto a efectos especiales. Películas como Thor: Love and Thunder o series como She-Hulk son claros ejemplos de un CGI mejorable. Sin embargo, la que se lleva la palma es Ant-Man y la Avispa: Quantumanía. El diseño de varios de sus personajes digitales es un desastre, con un terrible M.O.D.O.K. como el epítome de los malos efectos en el cine de superhéroes reciente.
El regreso de la Momia
Cerramos esta lista con otro ejemplo clásico de malos efectos especiales: El regreso de la Momia. La segunda entrega de la saga, aunque no es una mala película en sí, incluyó el inolvidable momento del Rey Escorpión interpretado por Dwayne Johnson en acción. Específicamente, hay una secuencia donde el CGI prácticamente lo transforma en un personaje de un juego de PlayStation 2 de baja calidad. Un descalabro total, tan entretenido de ver hace 25 años como ahora.
