Las necesidades sexuales son una parte intrínseca de la vida humana y no desaparecen con la edad. Es una realidad que muchas personas mayores de 60 años continúan practicando la masturbación de forma regular. Lejos de ser una práctica inusual o motivo de vergüenza, la autosatisfacción en la tercera edad es, de hecho, beneficiosa y totalmente normal.
Los impulsos sexuales persisten a lo largo de toda la vida, y para muchas personas mayores de 60 años, la masturbación se convierte en una forma de mantener esa conexión íntima consigo mismas y satisfacer sus deseos. Esta práctica no solo es natural, sino que también aporta una serie de ventajas, promoviendo el bienestar físico y emocional en esta etapa de la vida.
En lugar de ser un tema tabú, la autosatisfacción en la vejez debe ser vista como una expresión saludable de la sexualidad y una fuente de placer y satisfacción personal, que contribuye positivamente a la calidad de vida de quienes la practican.

