Todavía es incierto el impacto que tendrá la reforma de la ley de calefacción para los inquilinos. Si bien el precio del CO2 está aumentando, se permitirá que las calderas de combustibles fósiles sigan en funcionamiento. Ante esta situación, el WWF ha propuesto que los propietarios asuman los costes adicionales derivados de estas circunstancias.

