Ср. Апр 22nd, 2026

Reforma Sanitaria en Italia: FPNCeO Elogia los Objetivos pero Advierte sobre la Falta de Recursos

La FPNCeO apoya firmemente la revisión del Sistema Nacional de Salud (SNS) que pone al médico y al paciente en el centro, en línea con el artículo 32 de la Constitución. En el contexto del Proyecto de Ley Delegada 1825, la FPNCeO valora los objetivos de integración entre hospital y territorio, pero destaca carencias estructurales que podrían comprometer la universalidad y equidad del sistema.

Así lo expresó el Presidente de la FPNCeO, la Federación Nacional de Colegios de Médicos Cirujanos y Odontólogos, Filippo Anelli, en su comparecencia ante el Senado, en la X Comisión de Asuntos Sociales, Sanidad, Trabajo Público y Privado, y Previsión Social, sobre el Proyecto de Ley Delegada «Reorganización y fortalecimiento de la asistencia sanitaria».

“La FPNCeO – explicó Anelli – pretende reiterar la centralidad del Servicio Nacional de Salud como pilar fundamental para la protección del derecho a la salud, subrayando la necesidad de que toda reforma esté inspirada en los principios de universalidad, equidad, solidaridad y adecuación de los cuidados. De hecho, destaca la importancia de preservar el carácter público y universalista del SNS, evitando procesos de fragmentación de la asistencia y modelos organizativos que puedan generar desigualdades en el acceso a las prestaciones sanitarias en todo el territorio nacional”.

La Federación considera “favorable” la estructura general de la medida.

“La delegación – observó Anelli – parece orientada a recomponer en un marco unitario la relación entre la red hospitalaria y la red territorial, reconociendo la centralidad de la asistencia territorial en el rediseño del Sistema Nacional de Salud e identificando en la medicina general y la pediatría de libre elección uno de los ejes principales de la reforma”.

“Si bien se trata de un planteamiento compartible – añadió – consideramos que la medida en cuestión, al responder a complejas necesidades en el contexto del PNRR, requiere un mayor análisis y algunas modificaciones significativas”.

Entre las correcciones propuestas se incluyen la cuantificación de los objetivos organizativos y de empleo, la definición de estándares mínimos nacionales de dotación territorial de las profesiones sanitarias y la creación de itinerarios formativos dedicados, financiados por el SNS, para facilitar la movilidad profesional entre el hospital y el territorio. Se valora positivamente la actualización de la población de referencia para las estructuras complejas y la implementación de las redes asistenciales, pero “no se pueden ignorar las profundas diferencias demográficas y de disponibilidad de personal sanitario, particularmente marcadas en las áreas interiores y en los territorios de escasa atracción profesional”. La propuesta de la FPNCeO es un “factor correctivo obligatorio”, bajo la supervisión directa del Ministerio de Salud, con mayores recursos y dotaciones para las áreas desfavorecidas, tanto en términos de camas como de personal sanitario. El objetivo: evitar una mayor concentración de servicios en las áreas metropolitanas.

En cuanto a la medicina general, su valorización debe entenderse no solo en términos organizativos, sino sobre todo como una palanca concreta para mejorar la adecuación de los itinerarios, fortalecer la atención y gestionar la cronicidad.

“En un modelo basado en redes asistenciales graduadas por complejidad – afirmó Anelli – el papel de la medicina general asume un carácter estratégico precisamente por sus elementos distintivos: confianza, capilaridad, proximidad y conocimiento continuo de la persona y del contexto familiar y social, así como equidad y gratuidad en el acceso a los cuidados. Desde esta perspectiva, la medicina general no debe considerarse un nivel externo o preliminar respecto a las redes, sino una de sus componentes estructurales”.

“La reorganización de la medicina general – explicó – debería orientarse no a un mero reajuste formal, sino a la consolidación de su papel en las redes asistenciales como sujeto estratégico en la identificación de necesidades de diversa complejidad, en la programación del itinerario de tratamiento y en la gestión adecuada de la demanda. Solo así la medicina general, provista de las necesarias herramientas organizativas, diagnósticas y digitales, podrá convertirse en parte integrante del diseño de red delineado por la delegación y contribuir de manera efectiva a la reducción de las listas de espera, al fortalecimiento de la proximidad y a la mejora de la continuidad de la asistencia”.

“Con referencia al fortalecimiento de la asistencia territorial – declaró – la FPNCeO apoya el desarrollo de nuevos modelos organizativos, como las Casas y los Hospitales de Comunidad: el fortalecimiento de la asistencia territorial debe ir acompañado de una adecuada inversión en términos de recursos humanos, valorizando el papel de los médicos de medicina general, de los especialistas ambulatorios y de las otras profesiones sanitarias, en una óptica de integración multiprofesional y de continuidad asistencial. En ausencia de una efectiva reforma del territorio, de recursos adecuados y de una visión sistémica e integrada, el riesgo es un mayor debilitamiento de la oferta sanitaria y una ampliación de las desigualdades”.

“Es necesario superar – continuó – la tradicional separación entre asistencia territorial y hospitalaria, promoviendo modelos de atención integrada del paciente.

Los hospitales deben estar prioritariamente orientados a la gestión de las agudizaciones y de los casos de alta complejidad, mientras que el territorio debe ser puesto en condiciones de garantizar la gestión de las cronicidades, la prevención y la asistencia a largo plazo, a través de itinerarios de tratamiento coordinados y compartidos”.

“El proyecto de ley – precisó – no aborda de manera expresa el tema de la formación específica en medicina general, a pesar de que constituye el requisito de acceso al ejercicio concertado y un elemento estructural de la reorganización de la medicina general. Aunque la materia ya es objeto de otra intervención legislativa delegante, subrayamos la necesidad de que se reconozca como curso de especialización con características particulares propias del enfoque holístico en la atención a los pacientes. Se podría evaluar, sin superponer impropiamente los dos itinerarios legislativos, la inserción en la presente delegación de la modificación de la denominación del curso actual de “formación específica en medicina general” a “formación especializada en medicina general”, con la valorización del itinerario formativo, adaptándolo a los conocimientos actuales, como condición esencial para garantizar la calidad profesional, la atracción de la disciplina y la coherencia organizativa de la intervención”.

La previsión de estándares para la asistencia a personas no autosuficientes y para los cuidados paliativos es demasiado genérica para la FPNCeO; de ahí la propuesta de que se indiquen en la ley delegada algunos objetivos mínimos, aumentando tanto la proporción entre médico y número de pacientes crónicos complejos, como la proporción entre médico y pacientes en cuidados paliativos.

Discurso análogo para la salud mental: si bien las previsiones de fortalecimiento de la integración sociosanitaria y de actualización de la disciplina de los servicios de salud mental son compartibles, carecen de una clara proyección financiera y organizativa, en particular en el ámbito de la medicina general y la pediatría de libre elección.

En general, para la asistencia territorial, falta una referencia a la plena operatividad del Expediente Sanitario Electrónico y a la constitución de equipos multiprofesionales estables: médico de medicina general, psicólogo, enfermero de comunidad, trabajador social.

“Dados los volúmenes de trabajo que se derivan del incremento de la población – subrayó Anelli – y del aumento de las enfermedades crónicas, sería oportuno prever un incremento de la proporción actual de medicina general a través de un aumento estructural de al menos el 20% en el número de convenios para los médicos de medicina general, incentivando el trabajo en equipo y la atención proactiva a la cronicidad. Esto implica una asignación adicional de recursos anuales, en particular para proyectos regionales de implementación de dichos equipos y de digitalización”.

“La cláusula de invariancia financiera prevista en el apartado 3 – resaltó – parece caracterizada por la indeterminación, ya que, a la luz de la complejidad y del impacto de las medidas delegadas, corre el riesgo de anular los objetivos de reforma, transfiriendo cargas a las Regiones y comprometiendo la prestación uniforme de los LEA (Niveles Esenciales de Asistencia)”.

En cambio, se necesitan mayores recursos, también para la implementación de redes asistenciales dependientes del tiempo y especializadas, de estándares para no autosuficientes y cuidados paliativos, para los hospitales de tercer nivel post-2026 y para la financiación de fármacos innovadores.

De ahí la propuesta de la FPNCeO: instituir, a partir del año 2027, un Fondo especial para la reorganización del SNS. Las relaciones técnicas de acompañamiento a los decretos legislativos, además, deberán incluir una estimación analítica de los costes destinados prioritariamente a la componente profesional, con referencia a las necesidades mínimas específicamente e idóneamente identificadas, e indicar las modalidades de acceso prioritario al Fondo mencionado, gestionado por el Ministerio de Salud.

El objetivo es garantizar una cobertura cierta para las inversiones estructurales en personal y redes, evitando déficits de los LEA regionales.

Otra idea, reafirmada en varias ocasiones por la Federación, es la de instituir un Fondo específico para la recuperación de las desigualdades en sanidad, gestionado por el Ministerio de Salud. Las reformas, sin recursos, están destinadas a quedarse en papel.

“El Sistema Nacional de Salud – prosiguió Anelli – es mucho más que un prestador de servicios y prestaciones sanitarias, aunque sean indispensables para el bienestar y la calidad de vida de los italianos. Es un actor primordial del desarrollo italiano: los recursos públicos destinados a la sanidad deben considerarse como inversión y no como gasto, precisamente porque tienen un impacto altamente positivo en el plano económico, de empleo, de innovación e investigación, y de cohesión social”.

“La FPNCeO – concluyó – confirma su disponibilidad a colaborar con las Instituciones para identificar soluciones concretas y sostenibles, en la convicción de que la obra de revisión del modelo organizativo de la sanidad pública debe inspirarse en un Sistema Nacional de Salud resiliente, humano y sostenible, listo para colaborar en la valorización de las profesiones sanitarias. Reitera la necesidad de invertir en el Sistema Nacional de Salud para seguir garantizando universalidad, igualdad y equidad también en los cuidados, y para hacer frente al problema de las desigualdades en salud”.

“Es necesario aumentar – especificó – la financiación del Fondo Sanitario Nacional, tanto en términos absolutos como en relación con el PIB, con el fin de alinearlo a la media de los países europeos, potenciando el papel y la función de las figuras profesionales en el ámbito sanitario, empezando por la médica. Hay que hacer más atractivo el trabajo del médico en el SNS, cambiando el modelo de trabajo y reforzando la medicina territorial. La finalidad prevalente del sistema de sanidad pública debe ser asegurar prestaciones ligadas a un bien de primaria relevancia en el ordenamiento: la tutela de la salud, que no puede ser limitada por razones económicas”.

By Артём Науменко

Артём Науменко - петербургский журналист, освещающий темы науки, общества и технологий. Автор популярного цикла статей о российских научных достижениях.

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