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¿'La Odisea' de Nolan es tan buena como dice la crítica? Razones por las que no convenció.

20 июля 2026 г.Роман Северский6 мин

La adaptación de 'La Odisea' por parte de Christopher Nolan se presenta como un evento cinematográfico indiscutible. La crítica ha elogiado la película, y se espera que el público también quede deslumbrado. Sus méritos son notables, desde el apartado técnico hasta las actuaciones del elenco. La cinta logra una representación realista, profunda y sombría de la obra homérica, explorando temas como el dolor de la pérdida, la fragilidad de la memoria y la resiliencia ante la tragedia. Todo esto, realzado por una banda sonora y una edición sobresalientes.

Sin embargo, 'La Odisea' tropieza en un aspecto crucial: su incapacidad para trasladar la magia, el carácter universal y la atemporalidad del poema épico a una audiencia contemporánea. La película es directa y, en ocasiones, emocionalmente distante, lo que dificulta la conexión con los personajes a lo largo de la trama. Este es un error significativo para una obra clásica que se fortalece al involucrar al espectador con sus protagonistas. Nolan, al priorizar una experiencia pesimista, oscura y densa, sacrifica la humanidad de sus personajes.

Odiseo (interpretado de forma meramente correcta por Matt Damon) transita por una Grecia desoladora sin que la película consiga despertar nuestro interés en su destino, su sufrimiento o las causas de su pesar. Este héroe pragmático y severo se percibe más como un viajero abrumado por la magnitud de su desgracia que como un héroe mítico caído en desgracia. Peor aún, 'La Odisea' carece del subtexto emocional que exploraba la posibilidad de la derrota y la supervivencia. A diferencia de la conmovedora 'El regreso de Ulises' de Uberto Pasolini, la película de Nolan se aleja de los sentimientos humanos para crear personajes arquetípicos. Si bien esto se alinea con el estilo de Nolan, debilita la fuerza que convirtió la obra original en un clásico atemporal: la capacidad de comprender a los héroes míticos desde su faceta más humana y vulnerable.

Un largo recorrido de horrores apenas esbozados en ‘La Odisea’

Christopher Nolan, quien también participa en la adaptación, suaviza los temas centrales de 'La Odisea' para el público actual. En la antigua Grecia, la figura del héroe no se asociaba con la bondad, la justicia o la moralidad. Era un líder que enfrentaba lo imposible con valentía. El Odiseo de Matt Damon cumple con este rol, pero Nolan confunde la frialdad o la desesperación con la templanza, erosionando la complejidad del personaje. El héroe, en su viaje a través del mar y territorios legendarios en busca de Ítaca, también navega por el trauma de la posguerra. No obstante, Nolan se enfoca más en Odiseo el guerrero, haciendo que el héroe se desvanezca o se transforme en una encarnación de la ferocidad y la determinación en la primera y confusa parte de la película, marcada por una edición vertiginosa que intenta imitar los analepsis. Christopher Nolan no logra explicar por qué el viaje interior de un hombre herido y superado es relevante, ni por qué debería importarnos como audiencia. En su lugar, la cinta avanza rápidamente para dejar claro que se trata de un viaje hacia la oscuridad, una caída al Hades donde los muertos se manifiestan como presencias tortuosas. Sin embargo, a la película le falta alma, fuerza y brillo para conectar con esta aventura angustiosa y tortuosa, y con el poder que emana de ella y que ha pasado a formar parte de la memoria histórica de la humanidad. Este desliz deja la sensación de que varios de los tramos más interesantes e importantes de la cinta son meros paisajes espectaculares, carentes de capacidad para conmover.

¿Y los dioses? ‘La Odisea’ se olvida de su esencia

Un aspecto llamativo en la versión de 'La Odisea' de Christopher Nolan es la ausencia de lo mágico y lo divino. A pesar de que el director se esfuerza por dotar de misterio a algunos de los paisajes más icónicos del relato, la falta de este subtexto divino resulta desconcertante, especialmente considerando que la ira de Poseidón es el motor principal de la epopeya. La figura de la diosa Atenea (interpretada por Zendaya) sale peor parada, apareciendo y desapareciendo como si fuera una amiga imaginaria de Odiseo. Este es un fallo difícil de remediar, dado que la inteligencia estratégica de la deidad es de vital importancia en la narrativa original. Una vez más, Christopher Nolan toma la extraña decisión de suavizar esta idea, convirtiendo a la diosa más sabia en una mera eventualidad o en una presencia sin un propósito claro. La cosa no se detiene ahí: todo el hilo conductor relacionado con lo sagrado en 'La Odisea' desaparece. Mientras Nolan se empeña en mostrar en flashbacks la crueldad de una guerra apenas esbozada, no hay espacio para el elemento conductor de la obra original. En 'La Odisea', la batalla no es contra los dioses, sino el intento de Odiseo de salvar su vida, su cordura y, finalmente, a su familia, en medio de un destino preestablecido. Aún más inquietante es la concepción desalmada y aterradora sobre el amor, el tiempo y el destino.

Christopher Nolan, conocido por hacer del tiempo un atributo de lo inexplicable en sus películas, falla al hacer lo mismo en 'La Odisea'. Paso a paso, la travesía de Odiseo, enfrentando dilemas y criaturas míticas, parece deslucida. En particular, la furia que lo impulsa hacia adelante carece de un asidero claro. Si se enfrenta solo a las fuerzas de la naturaleza y a las contradicciones de un territorio hostil, ¿por qué sentir lástima? Al socavar la idea de que fuerzas desconocidas y remotas pueden influir en la vida humana, Christopher Nolan reduce 'La Odisea' a otra historia de guerra, alejándola por completo de su núcleo tradicional y más impactante.

Todo ocurre muy rápido y apresurado. Y sí, me refiero a ese final

Cualquier lector de 'La Odisea' sabe que la llegada de Odiseo a Ítaca no es un emotivo regreso a casa, sino otra batalla. Una tan sangrienta, violenta y brutal que cambia por completo el tono y el ritmo del relato. La adaptación de Christopher Nolan también lo hace, presentando sus últimos veinte minutos como un festival sangriento que sella la épica historia con horrores. Sin embargo, llegar a este punto careció de la emotividad esperada y avanzó por terrenos tan sobrios que el giro resulta sorprendente. No obstante, no lo hace de forma inquietante para una travesía oscura. Más bien, la película parece cambiar de rumbo solo para cumplir con el requisito de adaptación de cerrar su historia con una lección de horrores.

Gran parte de los fallos de 'La Odisea' radican en su incapacidad para ser una adaptación que subvierte la necesidad de modernizar sus temas. Este es su aspecto más débil y, sin duda, el más incómodo. A pesar de ello, la cinta sigue siendo un logro técnico y visual en la historia del cine. Quizás su mayor triunfo sea el interesante equilibrio entre ser un producto para todos los públicos y su lado más oscuro. Una mirada a una obra fundacional que acaba de convertirse, también, en historia del cine.